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Con amplia anticipación al inicio de la tramitación ambiental del proyecto Lobo-Marte, Kinross y cuatro comunidades indígenas colla iniciaron un proceso de vinculación y diálogo, que se ha mantenido en el tiempo.
La empresa pudo incluir en el EIA medidas socioambientales voluntarias pertinentes, que luego fueron validadas, mejoradas y plasmadas en convenios formales de colaboración para todo el ciclo del proyecto.

En 2009, dos años antes de la presentación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto “Reinicio y Expansión del Proyecto Minero Lobo Marte” a la COREMA de la Región de Atacama, Kinross -mediante su filial Minera Lobo Marte S.A.- estableció contacto con cuatro comunidades indígenas colla del área de influencia de la iniciativa: Comuna de Copiapó, Sinchi Wayra, Pai Ote y Pastos Grandes.

Sin que estuviese aún regulada en Chile la aplicación del Convenio N° 169 de la OIT, que protege los derechos de los pueblos indígenas, se inició así un activo proceso de vinculación, diálogo y creación de confianzas entre las partes, que permitió, entre otras cosas, desarrollar una etnocartografía participativa para la debida inclusión de esas comunidades en la línea de base social del EIA del proyecto.

En el mismo contexto, las comunidades colla plantearon tempranamente a la empresa sus preocupaciones por el impacto que podría tener el proyecto en materias netamente ambientales, socioambientales y de desarrollo sustentable. La empresa conoció y comprendió de primera fuente, entre 2009 y 2011, las inquietudes y necesidades de corto, mediano y largo plazo de las cuatro comunidades, y pudo incluir voluntariamente medidas socioambientales pertinentes, de interés de esas comunidades, en el EIA
del proyecto. Al mismo tiempo, las comunidades pudieron interiorizarse de aspectos del proyecto antes de su difusión pública.

En junio de 2011, el EIA fue sometido a tramitación. La autoridad ambiental manifestó valorar el conjunto de medidas voluntarias, pese a lo cual solicitó en el tercer Informe Consolidado de Solicitud de Aclaraciones, Rectificaciones y/o Ampliaciones (ICSARA) que el conjunto de medidas socioambientales planteadas por la empresa fueran formalmente validadas con las comunidades indígenas.

Formalidad y transparencia

Kinross y cada una de las comunidades ya habían generado en 2012 cuatro mesas técnicas formales de trabajo (una por comunidad, concordando objetivos, reglamentos y mecanismos de funcionamiento, de acuerdo con estándares internacionales), para plantear y responder de buena fe inquietudes en torno al proyecto y dar solución a temas de interés común.

Tras recibir la solicitud de validación de las medidas socioambientales, las mesas sirvieron como vehículo y soporte para implementar un proceso estructurado de validación, que incluyó reuniones, talleres y trabajo conjunto en terreno, con vías oficiales de diálogo y retroalimentación. Para evitar suspicacias, las comunidades procuraron vincularse siempre en forma colectiva con la empresa, lo que, si bien alargó el proceso, reforzó su transparencia.

Como resultado, las medidas planteadas inicialmente por Kinross fueron mejoradas y estructuradas en torno a los ámbitos social, económico, ambiental y cultural. También fueron precisadas de manera más apropiada, en cuanto a sus contenidos y modos de aplicación. Todas las medidas originales fueron valoradas: ninguna fue eliminada ni modificada sustancialmente y, a la vez, no hubo solicitudes de agregar medidas radicalmente nuevas.

Los consensos alcanzados entre Kinross y cada una de las comunidades colla fueron plasmados en acuerdos formales suscritos por las partes, con respaldo de la CONADI, y luego incluidos en la tercera adenda y en la resolución de calificación ambiental del proyecto. Son, por lo tanto, obligatorios para Kinross a partir de la fase de construcción, que aún no se inicia, así como durante la operación y la etapa final de cierre.

El relacionamiento y el diálogo se han mantenido vigentes. Todas las partes, incluyendo los consultores (AMEC), han señalado que el proceso en sí mismo ha sido enriquecedor, y que la relación recién comienza. Están conscientes de que el diálogo, la confianza y la relación constructiva debe ser cultivada a lo largo de todo el ciclo del proyecto.