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Existía un mito cada vez más arraigado: que la pérdida de caudales de riego para el oasis de Pica era atribuible a extracciones de agua para Collahuasi. Las explicaciones técnicas no permitían revertir las percepciones. El problema ya afectaba a ambas partes.
Empresa y comunidad se involucraron entonces juntas en el diagnóstico y la solución del problema. Unieron trabajo de los beneficiarios, recursos de la empresa y bonificación estatal conforme a la Ley de Riego y Drenaje, para efectuar la mayor inversión en obras de riego de los últimos 40 años en el norte de Chile.
Lograron superar en 100% las pérdidas de agua por infiltración en canales dañados, fortalecieron los lazos de colaboración, y avanzaron en la construcción de la confianza necesaria para la coexistencia entre desarrollo minero y actividad agrícola.
Este caso recibió el Premio Consejo Minero a la Mejor Práctica de la Minería 2013.

Pica es un oasis que se encuentra al interior de la Región de Tarapacá. Su población es rural-agrícola, con un incipiente desarrollo turístico. La actividad agrícola se desarrolló históricamente utilizando acequias que fueron diseñadas en el siglo XVIII, a partir de socavones realizados por los conquistadores españoles. Luego se aprovecharon estanques de almacenamiento (cochas) construidos hace más de 100 años, y canales de regadío de una antigüedad aproximada de 70 años. Canales que estaban muy dañados: por infiltración, perdían en promedio el 50% del caudal, alcanzando incluso en los canales más críticos una pérdida del 100%.

A pesar del visible daño de los canales, los agricultores atribuían a la minería, y directamente a Collahuasi, la disminución de recursos hídricos para el riego del oasis, asumiendo una conectividad hidráulica entre las cuencas altiplánicas en las cuales se extrae agua para faenas mineras y la cuenca de Pica. De poco o nada servía que expertos en hidrogeología y geofísica explicaran a la comunidad que sus percepciones no tenían fundamento técnico. Crecía la desconfianza. Simplemente, se culpaba a la minera del impacto económico y social derivado del menor caudal, el menor riego, la menor productividad agrícola y los menores calibres de mangos, guayabas, naranjas y limones, estos últimos, con certificación de denominación de origen.

Cambio de percepciones a partir de la experiencia

En la mesa de trabajo que Collahuasi mantiene desde 2008 con los agricultores de Pica y Matilla, luego de muchas conversaciones, se acordó reparar los puntos de medición del caudal de las diferentes vertientes de Pica e instalar instrumentos apropiados en cada uno de ellos. Para lo anterior, se desarrolló entre los agricultores de Pica y Matilla, Collahuasi y el Instituto Nacional de Hidráulica (INH) un proyecto de mejoramiento de vertederos, que permitiría conocer con exactitud los caudales de cada vertiente. Los instrumentos, instalados por la empresa Teknoriego y calibrados por el INH, indicaron, ante los ojos de la comunidad, que el caudal de las vertientes no había disminuido desde las últimas mediciones confiables con que se contaba, de la década de los ‘60. El problema se trasladó entonces a los canales de regadío y a las pérdidas atribuibles principalmente a infiltración debido a su deterioro.

A partir de lo anterior, entre los agricultores y Collahuasi se gestó la idea de desarrollar un proyecto orientado a reparar los canales para evitar la infiltración y recuperar capacidad de riego. Lo primero era realizar el levantamiento topográfico de la totalidad de los canales y ramales existentes en Pica y Matilla, información con la que no se contaba en plenitud, para posteriormente elaborar el proyecto general, dividido en subproyectos, para ser presentados a la Comisión Nacional de Riego (CNR) para bonificación al amparo de la Ley de Riego. Se hizo necesario que comunidades de agua que por años habían operado de manera inconexa pasaran a trabajar mancomunadamente, y se requirió también que los agricultores recabaran información legal para documentar las propiedades históricas de los predios implicados en la reconstrucción.

Finalmente, uniendo un fuerte trabajo de la comunidad, recursos de la empresa y bonificación estatal, y a base de las metodologías proporcionadas por la Dirección de Obras Hidráulicas y la CNR, entre diciembre de 2011 y mediados de 2013 se mejoraron, rehabilitaron y reconstruyeron 6.102 metros lineales de canales (como primera etapa de un trabajo que en total implicará la rehabilitación de 9.449 metros lineales), en lo que constituye la mayor inversión en obras de riego de los últimos 40 años en el norte de Chile. Se revirtieron en 100% las pérdidas por infiltración, y la frecuencia de riego en algunos sectores se duplicó, con gran impacto económico, social y productivo para los integrantes de la comunidad.

El mito fue revertido gracias a la experiencia directa y la colaboración.